En el País de los Dragones vivía un dragón que no era verde como los demás. Tenía la piel con lunares color frambuesa, ya que ésta era su fruta favorita. Todos los demás dragones se burlaban de él y esto le enfadaba mucho. Intentó pintarse con pintura verde, pero el color se le quitó con el agua y los otros dragones seguían riéndose de él. Avergonzado, se marchó a una ciudad, pero los hombres se asustaron al verlo y, muy triste, se fue hasta una granja. Aunque los animales lo recibieron muy bien, el granjero no y lo echó de allí. El dragón empezó a echar de menos su hogar y decidió volver. Cuando regresó, todos lo acogieron con los brazos abiertos, sobre todo una dragona a la que no le importaba el color de su piel. El dragón se puso tan contento, que hasta compartió sus frambuesas con los demás.
RECOMENDADO PARA:
Este libro es de la colección de Primeros Lectores del Barco de Vapor.
OPINIÓN PERSONAL:
Hace unos 20 años que leí este libro por primera vez. En aquel tiempo, solo era una niña que empezaba a distinguir que clase de libros, historias, dibujos... les gustaban y cuales no. Supongo que ya apuntaba manera de pequeña, porque junto con las brujas, la fantasía épica me fascina. Así que siempre he tenido un magnífico recuerdo de este libro: Es hermoso, tierno, genial... Además, permite a los niños aprender que todos somos iguales y que nadie debe ser rechazado por el color de su piel o por su aspecto físico. En él, también se tratan temas como la necesidad de compartir con los demás y la importancia de tener un hogar y unos amigos.
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